FOTOGRAFIA, VIAJES, MAR Y NATURALEZA

miércoles, 29 de enero de 2014

Caza mayor











  Caminando por la ría se levanta un bando de garcillas bueyeras y una nube de plumas blancas. A mi paso veo una de ellas postrada, me acerco y se levanta herida de muerte y sin apenas poder abrir los ojos. Miro al cielo y entre el revuelo de garcillas, la silueta de un halcón peregrino que me clava su mirada pareciendo decirme que no ha terminado su faena. Me alejo para ver un desenlace con sentencia de muerte. En la segunda envestida la revienta, la destripa y se aleja con ella en las garras y las tripas colgando. Llena el buche durante un buen rato y desaparece... 

  La vida y la muerte deben continuar.